En EcoModa era un día normal: Betty revisaba informes, respondía correos y actualizaba el famoso computador que parecía del Museo Nacional, pero que ella manejaba como si fuera el mejor del mercado.
A pocos metros, Patricia Fernández, la Peliteñida, corría de un lado para otro con su secador de pelo, su plancha, su cargador y un ventiladorcito de cartera que decía que le “cambiaba la energía”.
—¡Betty, préstame el enchufe! No tengo dónde conectar mi secador y tengo una reunión con el Dr. Armando —gritó Patricia.
Betty, concentrada, respondió sin quitar la mirada del computador:
—Patricia, ese toma solo soporta equipos de bajo consumo, no deberías conectar tantas cosas…
Pero la Peliteñida ya estaba enchufando todo en una sola extensión que había comprado en la calle por tres lucas:
- Secador de pelo
- Plancha alisadora
- Cargador del celular
- Ventilador portátil
- La cafetera que “Casiopea” le había prestado
Y para rematar… desconectó el computador de Betty sin avisar.

El desastre comenzó en segundos.
Primero, el enchufe empezó a emitir un zumbido, luego un olor a plástico caliente, y de repente…
💥 PUM
Se fue la luz en toda la oficina de las secretarias.
El computador de Betty se apagó de golpe.
Y la toma eléctrica quedó negra como las ojeras de Patricia cuando no le prestaban plata.
—¡Mi reunión! ¡Mi imagen! ¡Mi karma! —gritaba Patricia tirándose del pelo.
—¡Patricia, lo que tienes malo no es el karma… es la instalación eléctrica! —respondió Betty, ya revisando el enchufe con calma, como si fuera una escena cotidiana.
Betty se puso sus gafas, sacó su libreta y explicó lo que había pasado, mientras Marcela Valencia entraba a ver qué era el escándalo.
⭐ La explicación técnica de Betty (pero versión EcoModa):
- Sobrecargaste una sola toma, Patricia.
—Un secador y una plancha consumen muchos amperios. Esa extensión no soportaba eso. - La extensión que usaste no era certificada.
—Si cuesta tres lucas y tiene luces de colores, no es segura. - Desconectaste mi computador sin apagarlo.
—Eso puede quemar la fuente de poder… y casi lo logró. - El enchufe estaba viejo y con mal contacto.
—La vibración del secador hizo que se calentara mucho más rápido. - Probablemente el circuito de esa oficina ya estaba sobrecargado.
—Las oficinas antiguas no están hechas para tanto equipo moderno.
Patricia, con la cara roja y el cabello a medio alisar, suspiró:
—¿Eso quiere decir que fue mi culpa?
Betty, con esa voz tranquila que siempre usa para explicar lo obvio, respondió:
—Digamos que… sí, Patricia. Fue completamente tu culpa.
⭐ Final gracioso y con moraleja
Mientras arreglaban el desastre, Hugo Lombardi entró indignado:
—¡¿Quién apagó el ventilador de mi oficina?! Yo no puedo trabajar sin brisa profesional.
Patricia levantó la mano.
—Fue la energía negativa del enchufe, Hugo.
—¡No, Patricia! —interrumpió Betty— Fue porque intentaste enchufar una peluquería completa en un solo toma.
Hugo la miró con desprecio elegante y dijo:
—¡Qué horror! Esta mujer es un cortocircuito con piernas.
Todos rieron.
Patricia suspiró.
Y Betty encendió de nuevo su computador, que milagrosamente sobrevivió.

Moraleja versión EcoModa:
Si no quieres terminar como la Peliteñida:
- No conectes todo en un solo enchufe.
- No uses extensiones baratas.
- Y si algo huele a quemado… corre y llama a un técnico.
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